sábado, 3 de mayo de 2008

wokencofi

Ir a donde hace rato no ibas y encontrar que la compañía puede cambiar totalmente el aspecto del lugar y el sabor de la comida. Luego, caminar por donde ya habías caminado y ver cómo los andenes adquieren un nuevo significado. Una nueva forma de ver el mundo sentada al frente o al lado. Conmocionarte por el comportamiento adquirido, que no requiere poses ni máscaras, sólo sentarte y mirar una gracia torpe pero sutil.

Al final, en un andén a medio iluminar y con el frío metiéndose por la nariz, recapitulas el día y sonríes. Ese último instante hace que todo valga la pena.


3 comentarios:

yacasinosoynadie dijo...

vale la pena seguir Jean, la madre que vale la pena

Avagoth dijo...

Esta tragado esta tragado lero lerito, lero candelero jajaajja

JuanArenas dijo...

No, no vale la pena.