viernes, 30 de mayo de 2008

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Nunca había podido descifrar por qué algunas personas no te saludan cuando sí te conocen. Te encuentras con ellas de frente y pareciera que no te vieran. La gente cambia, pero no a ese extremo.

Pero hoy me ví al espejo y no me reconocí a mi mismo.


3 comentarios:

Esteban Dublín dijo...

Eso pasa bastante, Juan, mucho más de lo que uno mismo cree.

Carolina Plano dijo...

A veces es por que andamos aburridos, y no tenemos nada que decir. Pero a lo mejor la próxima vez que nos cruzamos con la misma persona y la reconocemos, tememos algo mas interesante que contar, ahí si vale la pena tomarse el tiempo de parar, evaluar lo bueno que nos ha pasado desde la ultima vez que nos vimos y contarle eso.

Catheryne dijo...

es mejor cuando eso apsa...así no tienes que saludarte.